viernes, 28 de noviembre de 2014

36


DE MADRID AL CIELO



Partir 





 a la hora del sol



y caer en el reflejo



de la majestuosa
calle de las letras


y ser palabra


encadenada
al amor




y respirar su caricia

 Del negro acierto
enmarcando
la hoja que nace



Bajo 
inmensa nube señorial


transeúntes
decolorados

recojen en sus caras
la historia



los desconchados



se alzan como ángeles

en el barrio de las letras

domingo, 16 de noviembre de 2014

35

 
Foto: Bresson
 

En este callejón sin salida (julio de 1979)
Ahmad Shamlou.


Ellos olfatean tu boca
para saber si a alguien has dicho:...
¡te amo!
¡Ellos olfatean tu corazón!

Son tiempos extraños, amada mía.

Ellos castigan al amor
en los caminos
del flagelo.

Debemos ocultar nuestro amor en oscuros armarios.

En este helado y torcido callejón sin salida
ellos mantienen vivo al fuego
quemando nuestras canciones y poemas;
¡No pongas en peligro tu vida por tus pensamientos!

Son tiempos extraños, amada mía.


Aquel que llama a tu puerta en la mitad de la noche,
su misión es quebrar tu lámpara,
¡Debemos ocultar nuestra luz en oscuros armarios!


He aquí a los carniceros que hacen guardia en los caminos
con sus ensangrentados cuchillos y sus tablas de cortar.


¡Son tiempos extraños, amada mía!

¡Ellos rebanan la sonrisa de los labios
y las canciones de la garganta!


¡Debemos ocultar nuestros sentimientos en oscuros armarios!


¡Ellos asan canarios
con el fuego de jazmines y lilas!


¡Son tiempos extraños, amada mía!


Ebrio por la victoria,
Satán disfruta un banquete en nuestra mesa de luto.


¡Debemos ocultar a nuestro Dios en un oscuro armario!

sábado, 15 de noviembre de 2014

34


-Algunos poemas habrían quedado mucho mejor en prosa- afirmó Omid, (…) Si algo puede exponerse de forma clara en un artículo, es un insulto que se traduzcan esas mismas ideas o pensamientos al lenguaje poético. Es una perversión de su esencia, porque la poesía sirve para expresar lo inexpresable. Sirve para hablar de lo oculto, los secretos, lo sagrado.

(…)

-La poesía es un fin en sí misma, el único fin posible- (…) no hagas ni caso a la gente que te pregunte qué mensaje quisiste transmitir con tu poesía. No son más que paparruchas. La poesía sólo es poesía cuando revela lo más profundo de tu alma. No el alma del lector, sino tu alma, el alma del poeta. El lector es secundario.

Extraído de  “A la sombra del árbol violeta”


miércoles, 29 de octubre de 2014

33

 
Torre de la catedral de Barcelona
 

Si me acostumbro a que llames a mi puerta
cada vez que te sientes mal, acabaré pasándolo mal.
Déjame que siga enamorada a mi manera. 

De la película "La Torre se Suso".
 
 

 

No puedo con tanta belleza, me insulta y me arrebata. Nuestro mundo nunca hubiese sido el mismo sin el arte y la belleza no sería comparable. Qué sería de nosotros sin los artistas. Hay películas que se nos clavan como estacas o alguna frase de un libro que parece escrita pensando en uno.
 
 

jueves, 2 de octubre de 2014

32



 
 

 


Una sola puerta de tres, abierta. 
Una sola puerta. 
Enfrente, la montaña. 
Pasa la nube inmensa; 
toda suya... todo suyo. 
Huracanes de vientos; 
lluvia andante semiparalela 
y en todo el monte funerales alegres, naturales, 
de hojas muertas. 

Los cabellos terráqueos danzan todos iguales 
al son de trompetas invisibles que vienen de los mares. 

Llegó el otoño; llegó la muerte... 
¡Mas no para todos! 
Hoy morirán hojas y animales. 

Mas no morirán para siempre y, en su transformación de mañana 
darán 
con más calor 
a la tierra, 
de su muerte, 
pasado mañana, 
brotes de espeanza. 

Y yo no he muerto. 
Me alegro de la lluvia 
y me alegro del viento. 
Si tengo frío, me caliento; 
si tengo miedo, ¡Que no lo tengo!, 
susurro y pienso... 
y para mañana 
ya me he comido mi pequeña ración de esperanza. 

Una sola puerta de tres, abierta. 
Una sola puerta inmensa.
 
Manolo Chinato

 
 
 

sábado, 27 de septiembre de 2014

31

 
Foto: Daisuke Yokota
 
 
 
 

SYLVIA PLATH

(Soy vertical … pero preferiría ser horizontal)

 
PRIMERA VOZ:

Estoy tranquila. Estoy tranquila. Es la calma que precede a algo terrible:    el amarillo minuto antes de que el viento se levante, cuando las hojas    vuelven hacia arriba las pálidas palmas de sus manos.    Hay tanta quietud aquí.    Las sábanas, los rostros, son blancos, y están detenidos, igual que relojes.    Las voces se mantienen a distancia y se comprimen. Sus visibles jeroglíficos    se aplastan como biombos de pergamino que protegen del viento.    ¡Pintan tales secretos en árabe, en chino!    Soy muda y oscura. Soy una semilla a punto de estallar.    La oscuridad es mi parte muerta, y está resentida:    no quiere ser más, ni diferente.    La oscuridad me cubre de azul, ahora, como a una Madonna.    ¡Oh color de la distancia y del olvido!    ¿Cuándo llegará el segundo en que el Tiempo rompa    y la eternidad lo sumerja, y me hunda por completo?    Hablo conmigo, sólo conmigo, aislada,    lavada y roja de desinfectantes, sacrificial.    La espera pesa sobre mis párpados. Yace como el sueño,    como un gran mar. Lejos, lejos, siento la ola empujar    su carga de agonía hacia mí, ineludible, la marea.    Y yo, una caracola, haciendo eco en la playa blanca    me enfrento a las voces que inundan, al terrible elemento
 
TERCERA VOZ:   
Ahora soy una montaña en medio de mujeres como montañas.    Los médicos se mueven entre nosotras como si nuestro tamaño    perturbara la mente. Sonríen como imbéciles.    Son culpables del estado en que me encuentro, y lo saben.    Se abrazan a su vulgaridad como a una especie de salud.    ¿Y qué si se encontraran sorprendidos igual que yo?    Se volverían locos.    ¿Y qué si dos vidas se escurriesen entre mis muslos?    He visto la limpia sala blanca con sus instrumentos.    Es un lugar de alaridos. No es feliz.    «Aquí es donde vendrás cuando estés preparada.»    Las luces de la noche son planas lunas rojas. La sangre las apaga.    No estoy preparada para que algo me suceda.    Debería haber asesinado a lo que me asesina
 
SEGUNDA VOZ:   
 Soy acusada. Sueño con masacres.    Soy un jardín de negras y rojas agonías. Las bebo,    odiándome, odiando y temiendo. Y ahora el mundo concibe    su fin y corre en pos de él, los brazos tendidos hacia el amor.    Un amor de muerte que todo lo enferma. Un sol muerto tiñe el periódico. Es rojo.    Pierdo vida tras vida. La negra tierra se las bebe.    Ella es la vampira de todas nosotras. Así nos sostiene,    cebándonos, bondadosa. Su boca es roja.    La conozco. La conozco íntimamente.    Vieja cara de invierno, vieja cara estéril, vieja bomba de tiempo.    Los hombres la han usado vilmente. Se los comerá.    Se los comerá, se los comerá, se los comerá al final.    El sol se pone. Muero. Provoco una muerte
 
TERCERA VOZ:   
 Ella es una pequeña isla, adormecida y tranquila,    y yo soy un barco blanco que hace sonar su sirena: adiós, adiós.    El día es esplendoroso. Es muy triste.    Las flores de este cuarto son rojas y tropicales.    Han vivido detrás de un cristal toda la vida, han sido cuidadas con ternura.    Ahora se enfrentan a un invierno de sábanas blancas, rostros blancos.    Hay muy poco que meter en mi maleta.    La ropa de una mujer gorda a quien no conozco.    Mi peine y mi cepillo. Hay un vacío.    Soy tan vulnerable de repente,    una herida marchándose del hospital. Una herida a la que dejan ir.    Dejo mi salud atrás. Dejo a alguien    que se adhería a mí: desato sus dedos como si fuesen vendas: me voy.
 

lunes, 22 de septiembre de 2014

miércoles, 3 de septiembre de 2014

29




No tengo nada que decir. Ya lo dice todo Cortazar, en este breve capítulo. Podría amanecer así cada lunes, cada día de la semana. Podría morir de esa asfixia  y resucitar con el boca a boca de la literatura.

Capítulo 7 de RAYUELA

domingo, 31 de agosto de 2014

28

 
Foto:Alin Ciortea
 
 
Su cuerpo se contoneaba con total pretensión y alevosía. Una danza endemoniada parecía poseerla y cada nota de música aumentaba el vaivén de sus caderas, su frenesí. Provocadora, le mataba lentamente acercando sus labios al destino. La noche cubrió su cuerpo de una lasciva oscuridad, envolvía deseos enroscados en los rizos que jugaban con las luces de neón.
Así, dándole una gran calada a su cigarro quemaba sus ganas y con ansia exhalaba el humo en la cara perpleja de aquel hombre que nunca, antes, había ardido. Aquel hombre que consumía  en su menú diario el plato que más detestaba.
Hay quienes no son capaces de asesinar situaciones sin tener resentimiento de culpa, quienes  no son capaces de morder una emoción, quienes viven la vida de otros y la suya la sacrifican a la mediocridad de aquello que está bien para los demás aunque cada uno de sus sueños nazca muerto. Hay quienes se conforman con la infeliz y triste existencia de poseer un billete en la mano para quedarse en el andén.
 
Hay quienes tras leer esto no querrán reconocer que se reflejan.

jueves, 21 de agosto de 2014

27

El compromiso y la rebeldía fue precisamente el que llevó a que Zarmina, una joven escritora afgana, acabara quemándose viva y abandonando este mundo años atrás. La poeta recitaba landays (breves poemas de dos versos que expresan quejas y miedos profundos) en una radio de mujeres a la que llamaba secretamente. Cuando sus hermanos la descubrieron, le dieron una paliza y le prohibieron volver a escribir aquellas cosas obscenas y vergonzosas para su familia. A Zarmina no le quedó más remedio que suicidarse. El fuego la liberaría para siempre. Las señales de su humo se elevarían en el cielo y lograrían que su historia se publicara en toda la prensa internacional

Así es la poesía secreta y mortal de las mujeres afganas (texto y poesía ampliado en el enlace a la noticia)





Yo llamo. Tu eres piedra
Un día cuando me busques, descubrirás que me he marchado.



Me vendiste a un hombre viejo, padre,
Que Dios destruya tu casa, yo era tu hija.



Hacer el amor con un hombre viejo
es como cogerse un arrugado tallo de maíz ennegrecido por el moho.



Cuando hermanas se sientan juntas, siempre alaban a sus hermanos.
Cuando hermanos se sientan juntos, venden a sus hermanas a otros.



Me haré un tatuaje con la sangre de mi amado
y apenaré a toda rosa en el verde jardín.



Desafortunado tú que no me visitaste anoche,
Confundí el duro poste de madera de la cama con un hombre.


Hija, en América los ríos no llevan agua,
Las niñas pequeñas en el internet llenan sus jarras.


Podría haber probado la muerte por una probada de tu lengua,
viéndote comer helado cuando éramos jóvenes.


Vamos, dejemos a estos idiotas de pueblo
y casémonos con hombres Kabul con cortes de pelo de Bollywood.


¡Traté de besarte en secreto pero estás calvo!
Tu desnudo cráneo contra la pared ha golpeado..


Mi amor es justo como sólo puede ser un soldado americano.
Para él soy obscura como un Talibán, así que me ha martirizado.


Oh cariño, tu eres Americano para mis ojos,
Eres culpable; lo siento.


Porque mi amado es Americano,
pústulas florecen en mi corazón.


Sueño que soy el presidente.
Cuando despierto, soy la pordiosera del mundo.


Vuelve negro de pólvora o rojo sangre
pero no vuelvas entero a deshonrar mi cama.


¿Qué podrías ser sino un bravo guerrero,
tu que has bebido la leche de una madre Pashto?


Mi amor dio su vida por nuestra tierra,
Coseré su velo con una hebra de mi cabello.


En batalla, deben haber dos hermanos;
uno para ser martirizado, otro que prepare el velo del primero.


Portas un denso turbante sobre tu calva
para ocultar tu edad. ¿Con qué motivo? ¡Estas casi muerto!


La vieja cabra buscaba un beso de mi abadejo
como quitarle un pedazo de carne del hocico a un hambriento perro.


Mi cuerpo es fresco como una hoja de henna;
verde por fuera; adentro, carne cruda.


¿Qué has hecho conmigo, Dios mío?
Otras han florecido, yo permanezco apretada como un brote.


Las viudas llevan dulces al altar de un santo.
Yo le llevaré a Dios palomitas, rogándole que mate al mío.


Mi cuerpo me pertenece a mí;
a otros su dominio.


En la prisión de Policharki, nada tengo que me pertenezca,
excepto el corazón de mi corazón que vive entre sus muros de piedra.


Estoy cansada de adorar flores exóticas,
Extraño los jardines de Sangin; eran pobres pero nuestros.


La separación trajo este tipo de pena:
Hizo de sí misma un mulla y a mí la ladrona del pueblo.


Que Dios destruya la Casa Blanca y mate al hombre
que envió misiles estadounidenses a quemar mi casa.


Bush, no te enorgullezcas tanto de tu carro armado.
Mi bomba remota, desde lejos, lo hará volar en pedazos.


Los drones han llegado al cielo afgano.
Las bocas de nuestros cohetes contestarán a su llamado.


Mi Nabi fue muerto por un drone.
Que Dios destruya a tus hijos, América, has asesinado a los míos.


Que Dios destruya a los Talibanes y termine sus guerras,
Ellos hecho de las mujeres afganas viudas y rameras.


Ven a Guantánamo.
Sigue el repique de mis cadenas.


Madre, ven a las ventanas de la prisión
Háblame antes de que vaya a la horca.


Por favor dile al guardia de la prisión
que no sea tan cruel con mi hijo, Allah Mohamad.


Hamid Karzai vino a Kabul
a enseñarle a nuestras niñas a vestirse en dólares.


Hamid Karzai envió a nuestros hijos a Irán
y los hizo esclavos de la heroína.


Separación, tu prendes fuego
en el corazón y casa de todo amante.

sábado, 9 de agosto de 2014

martes, 27 de mayo de 2014

25




Recitando Chinato:


Anoche pasé frío y me desenamoré un poco.
Anoche pasé frío y fui poeta.
Anoche, mientras mi carne se helaba
y mi alma en mi cuerpo se escondía,
vi como mi amor para ti
era un juguete pasado ya de moda que ya nada valía.
Cualquier amanecer echarán
al viejo juguete de mi amor a un carro de basura,
y alefándose en la amarga soledad
oirá al carretero dar palos a su mula
que todo se lo da por un poco de paja
y, a veces, pochas uvas.

Y estaré allí donde ya nada vale nada
hasta que algún día una dulce gitanilla,
con mocos y pecas en la cara,
limpie con su manga grasienta
la suciedad que la sociedad pegó a mi alma;
y volveré a ser un juguete reluciente de amor y de alegría.

¡Que importa que me engañes si luego me sonríes!
¡Qué importa ser poeta o ser basura!
Anoche pasé frío en el cuerpo y en el alma...
Anoche pasé frío y quedó mi libertad de amor helada


domingo, 25 de mayo de 2014

24



 
Foto: Harold Feinstein



Tuve que borrar tu voz para no beberte,
para no fumarte,
para no estrangular tu cintura.

-Miénteme-

Dime que la vida es bella,
que todo cuanto nos rodea no es real,
que vendrás a buscarme,
que seré princesa de tu cuento;
esclava de tu cama,
niña en tu regazo,
loba en tu mirada.

-Háblame-

Susúrrame al oído las mentiras,
sé mi siervo y besa mi pisada,
que sólo yo poseo tus ojos
y que las heridas
no duelen en la distancia.

-Succióname-

Lame este cuerpo dolorido
que encuentra su paz en los orgasmos.

domingo, 18 de mayo de 2014

23

 
Foto: Sandra Garrido
 
 
 
 

Era de dentro a fuera la fachada. La erosión del tiempo, un color sepia deteriorado por la falta de observarla. Como decía, era de dentro a fuera; su voz, su gemido de madera, su crujir. Guarda el secreto que nunca nos confiesa. Su calor se confunde con la húmeda soledad de las paredes. Pero hay un llanto que conmueve, un llanto emparedado, despierta cada noche en su desnudez interna.

Un hogar desahuciado de fantasmas. Ya no hay vida que cueza a fuego lento la sopa del desencanto.  Sí fragancia. El perfume a rancio del cartón anciano.

Fue el primer recuerdo; las moquetas infestadas de ácaros, las puertas con lunas en sus vidrieras. La cocina independiente y el fogón. El caldo con el desconchado gotelé. Toda una infancia esparcida por el suelo. Igual que la bolsa de leche que dejaban cada día junto a la puerta. Ya no está el descansillo. Sólo ladrillos rojos. Sólo tejados yertos.

22

 
Foto: Robert Doisneau
 
 
 

Marta Sanz

“Poemario Vintage”
 

 

Pero
también –quién no lo sabe-
existen
los amores penosos.
La fiebre tifoidea.
Las mondas de patata. 

Y el cristal
se rompe
cortando
las plantas de los pies
de otros niños.
Perdidos. 

Una larga,
afilada,
puntiaguda esquirla,
como aguja hipodérmica
o rústica
piedra de sílex,
araña
rasga
rompe
la fibra sutil
del seso de primate
-el mono toca los platillos sin interrupción-
 
Derramamiento fatal 

Desgarrado
el neurálgico tronco,
ya no queda
ni un hueco
para conservar la vida. 

Sobre el espejo,
una gotita de sangre.
 
No es nada.
No duele.

sábado, 17 de mayo de 2014

21

 
Foto: Henri Cartier Bresson
 
 
 

SE AMABLE...
Bukowsky

 

Siempre nos piden
que entendamos el punto de vista
de los otros
sin importar si es
anticuado
necio
asqueroso.
 
A uno le piden
que entienda
amablemente
todos los errores de los otros
sus vidas desperdiciadas
sobre todo si son
de edad avanzada. 

Pero su edad es lo único
en lo que nos fijamos.
 
Han envejecido
mal
porque han
vivido
sin enfoque,
se han negado
a ver 

¿Qué no es culpa suya?
¿culpa de quién?
¿mía?
se me pide que oculte
mi opinión
ante ellos
por miedo a su
miedo. 

La edad no es un crimen
pero la vergüenza
de una vida
deliberadamente
desperdiciada
entre tantas
vidas
deliberadamente
desperdiciadas
sí lo es.
 

20

 
Foto: Cartier-Bresson


Fe ingrata
jueces dementes apuntan con el dedo,
dictan sentencia a REOS fortuitos.




II



Me ataron las cuerdas vocales
clavaron en mis manos estacas de injusticia...

en ríos de versos me desangro
y desaparezco por el desagüe



mientras
se suicida la última sonrisa
en el espejo de una lágrima.

sábado, 10 de mayo de 2014

19


Como los erizos, ya sabéis, los hombres un día sintieron el frío.  Y quisieron compartirlo. Entonces inventaron el amor. El resultado fue, ya sabéis, como en los erizos.

¿Qué queda de las alegrías y penas del amor cuando éste desaparece? Nada, o peor que nada; queda el recuerdo de un olvido. Y menos mal cuando no lo punza la sombra de aquellas espinas; de aquellas espinas, ya sabéis.

La siguientes páginas son el recuerdo de un olvido.

 

Luis Cernuda

Introducción del libro “Donde habite el olvido”

18

 
Foto: Harold Feinstein
 
 
 

Fragmento de “ El Sunset Limited” de Cormarc McCarthy

 

(…)Blanco: Tengo la impresión de que considera usted que la cultura contribuye de algún modo a las desgracias humanas. Que cuanto más sabe uno, más probabilidades tiene de ser infeliz.

Negro: Yo no creo haber dicho tal cosa. Es más, me parece que lo ha dicho usted.
Blanco: ¿Yo? No.
Negro: Mm-mm Pero lo cree ¿A que sí?
Banco: No
Negro: ¿No?
Blanco: No lo sé, Puede que sea cierto.
(…)
Blanco: Le parece que mi cultura me está empujando al suicidio, ¿no?
Negro: No quería decir eso. Sólo planteaba la pregunta. (…)

martes, 1 de abril de 2014

17



Mujer en cruz,
en una mano los latidos
en la otra los pensamientos.
Mi lengua, un nudo.
 
Exorcizo el último ángel.
Flagelada mi buena voluntad,
a Lucifer espero con su abrazo.
 
En la codicia de morderle al mundo,
me indigesto de avaro consumismo,
dispepsia crónica en mi psique.

Sangrante espíritu,
escalo por fragosos círculos
con las piernas de par en par.
Mujer en cruz.
 

16

 
El poeta es esclavo de sus miserias
las miserias son esclavas de los poetas
 



sábado, 29 de marzo de 2014

15


Subastan en la esquina
las tripas del pescado,
un gentío hambriento
se alborota.
Entre gritos y miradas de búho
amontonan insultos en los adoquines,
aunque se queden sin su parte de intestino
habrán dejado aliviados
sus ruines y contenidas almas.
 
 
 
Goya (Saturno devorando a su hijo)
 

14


SEÑALES DE TRÁNSITO 

Reuní un congreso de hormigas putas para que masticaran las hojas de tu recuerdo. Te borré de las paredes, del techo, del aire. Dediqué días y noches a borrarte. Lijé maderas, sombras y sábanas. Borré tu culo de las sillas. Hice un trabajo de borradería tan bueno que, si algún día volvés, cuando trates de hablar, verás que tenés borradas la lengua y las palabras 

José Sbarra –Plástico Cruel


 
Foto: Daisuke Yokota
 
 
 

sábado, 22 de marzo de 2014

13

Una vez barridas las calles
y arrojados los deshechos
a la basura,
salgo dispuesta
con los bolsillos llenos de voluntad;
aunque sé de aquellos
que padecen el síndrome de Diógenes
y recogen la inmundicia ajena.
Me bastará con saberme diferente
no rara
raro es encontrarse derrochadores de amnistía,
sembradores de paz.
Antes le crecían arrugas a los derechos
hoy restan las obligaciones
e inmovibles
nos adherimos a la cómoda butaca.

sábado, 15 de marzo de 2014

12




“LA GRANDEZA QUE NO PODEMOS VER”
Tracy K. Smith (Vida en Marte)

 

Cuando nuestra risa rueda por el suelo

Como perlas arrancadas del cuello de una chica,

¿Qué aguarda allí donde la risa une?

 

Y después, cuando nuestro aliento entrecortado

Nos tumba sobre un lecho de hojas, ¿qué nutre

Con incesante cuidado a esas hojas?

 

Es sólido, pero permeable, como un estado de ánimo.

Como Dios, no tiene rostro. Como la lujuria,

Parpadea sin una pizca de culpa.

 

Entramos y salimos de las habitaciones, dejando

Nuestro polvo, nuestras voces agrupadas reunidas en el alféizar.

Nos apresuramos de puerta en puerta a un diluvio

 

De días. Los viejos árboles ascienden, sus trocos gruesos

Con anillos nuevos. Todo cuanto vemos crece

En la tierra. Y todo lo que no vimos

 

Apoya su peso inmortal en nuestros oídos

Y canta.





domingo, 9 de marzo de 2014

11

"Conozco la sonrisa brillante de las mañanas, las tardes melladas, las desdentadas noches. Sé del ahullar de gigantes en lumbres de aspa de molino, sé del letargo de los sentidos entre el estruendo de monedas, sé del nectar de las bocas y de su aliento en la nuca, sé de las palabras inutiles como bolutas de humo, y de camas deshechas como lienzos desflorados, sé de los bordes cortantes del canto herido, sé de su demencial cordura.
Desconozco, sin embargo, ese rostro; vagamente familiar, que me mira a cada instante desde el espejo"

 Kutxi Romero





 
Foto: Rocío Montoya




viernes, 7 de marzo de 2014

10


LEOPOLDO MARÍA PANERO
(1948-2014)
INFIERNO Y PARAÍSO

                              <Allá estará también la castañera
                                de ocho pares
                                y el humo de los céntimos, y el vaho en los bolsillos>



Pero no sólo los mendigos, padre, van al paraíso
van también aquellos que aun más asco dan
también estos mendigos del ser que acezan
a la puerta del manicomio
esas caricaturas humanas, tal como esta
que Alicia se piensa en el jardín no
humano de las flores
y quisiera destruir el universo
porque si hay algún monstruo, este es la desgracia
y la única injusticia que existe es la injusticia evidente
y si hay alguna moral, esta es la moral del desastre.
 
 
 
GLOSA A UN EPITAFIO
(carta al padre)
And fish to catch regeneration.
Samuel Butler, Pescador de muertos.

 


            Solos tú y yo, e irremediablemente
unidos por la muerte: torturados aún por
fantasmas que dejamos con torpeza
arañarnos el cuerpo y luchar por los despojos
del sudario, pero ambos muertos, y seguros
de nuestra muerte; dejando al espectro proseguir en vano
con el turbio negocio de los datos: mudo,
el cuerpo, ese impostor en el retrato, y los dos siguiendo
ese otro juego del alma que ya a nada responde,
que lucha con su sombra en el espejo-solos,
caídos frente a él y viendo
detrás del cristal la vida como lluvia, tras del cristal asombrados
por los demás, por aquellos Vous etes combien? que nos sobreviven
y dicen conocernos, y nos llaman
por nuestro nombre grotesco, ¡ah el sórdido, el
viscoso templo de lo humano!
Y sin embargo
solos los dos, y unidos por el frío
que apenas roza brillante envoltura
solos los dos en esta pausa
eterna del tiempo que nada sabe ni quiere, pero dura
como la piedra, solos los dos, y amándonos
sobre el lecho de la pausa, como se aman
los muertos
«amó», dijiste, autorizado por la muerte
porque sabías de ti como de una tercera persona
bebió dijiste, porque Dios estaba (Pound dixit)
en tu vaso de whiski
amo bebió, dijiste, pero ahora espera
¿espera? y en efecto la resurrección
desde un cristal inválido te avisa
que con armas nuestra muerte florece
para ti que sólo
sabías de la muerte. Aquí
¿debajo o por encima?
de esta piedra
tú que doraste la sobrenatural dureza y el
dolor sobrenatural de los edificios desnudos
¿en qué perspectiva
—dime— acoger la muerte?
en la mesa
de disección
tú que danzaste
enloquecido en la plaza desierta
tropezando
hiriéndote las manos en el trapecio del silencio
en pie contra las hojas muertas que
se adherían a tu cuerpo, y contra la hiedra que tapaba
obsesivamente tu boca hinchada de borracho,
danzas, danzaste
sin espacio, caído, pero
no quiero errar en la mitología
de ese nombre del padre que a todos nos falta,
porque somos tan sólo hermanos de una invasión de lo imposible
y tus pasos repiten el eco de los míos en un largo
corredor donde
retrocedo infatigable, sin
jamás moverme
¡ah los hermanos, los hermanos invisibles que florecen,
en el Terror! ¡Ah los hermanos, los hermanos que se defienden
inútilmente de la luz del mundo con las manos,
que se guardan del mundo por el Miedo, y cultivan en la sombra
de su huerto nefasto la amenaza de lo eterno, en
el ruin mundo de los vivos! ¡Ah los hermanos,
Y el ave,
el ave que vuela sobre el mundo en llamas, diciendo solo
a los mortales que se agitan debajo, diciendo
solo: ABISMO, ABISMO!
Abismo, sí, tibia guarida
de nuestro amor de hermanos, padre.
¡Pero tan solos!
¡Tan solos! Fantasmas que hace visible la hiedra
como hiedramerlín como niñadecabezacortada como
mujermurciélago la niña que ya es árbol
crecen hojas
en la foto, y un florecer te arranca
de lo
s labios caníbales de nuestra madre Muerte, madre
de nuestro rezo
florecen los muertos florecen
unidos acaso por el sudor helado
muerto de muchas cabezas hambrientas de los vivos
te esperamos ave, ave nacida
de la cabeza que explotó al crepúsculo
ave dibujada en la piedra y llena
de lo posible de la dulzura, de su sabor
ajeno que es más que la vida, de su crueldad
que es más que la vida
¡ira
de la piedra, ira que a la realidad insulta,
que apalea
a la cabaña torpe de la mentira con verbos
que no son, resplandecen, ira
suprema de lo mudo!
(te esperamos
en la delgada orilla de lo que cae, en el prado
nocturno que atraviesan lentos
los elefantes
percibís el frío
la
conspiración de las algas,
gelatina, escamas, mano
que sobresale de la tumba
manos que surgen de la tierra como tallos
surcos arados por la muerte,
cabezas de ahorcados que echan flor:
decapitados que dialogan
a la luz decreciente de las velas,
¡oh quién nos traerá la rima
la música, el sonido que rompa la campana
de la asfixia, y el cristal borroso
de lo posible, la música del beso!
De ese beso, final, padre, en que desaparezcan
de un soplo nuestras sombras, para
asidos de ese metro imposible y feroz, quedarnos
a salvo de los hombres para siempre,
solos yo y tú, mi amada,
aquí, bajo esta piedra.
 
 
El poeta maldito
R.I.P